viernes, 20 de julio de 2007

Planells se confiesa a sus íntimos: “Obedecía órdenes de mis superiores”


Publicado hoy por el Confidencial.com



“Era un mandado”. Quienes conocen a Eduard Planells Indurain, imputado por un delito de prevaricación mientras fue subdelegado del Gobierno en Barcelona, sostienen que su intermediación en favor de la mafia rusa se debió a su jefe: “Obedecía órdenes de mis superiores”, ha confesado a sus íntimos.
Este funcionario vio transformada su vida el 7 de mayo de 2001. Como Coordinador de Servicios de la Delegación del Gobierno en Barcelona, ese día escribió una carta de recomendación para “su exhibición ante las distintas autoridades a las que se pudiera dirigir”. Nada sería extraño si no fuera porque el escrito había sido solicitado por Malchas Tetruashvili, un ciudadano georgiano con pasaporte israelí que había montado una intrincada red de empresas mafiosas en la capital catalana.
Tetruashvili quería la carta para presentarla en el consulado español en Moscú: pensaba traer a España mano de obra cualificada para trabajar en sus cadenas de restaurantes, ubicados en su mayor parte alrededor de la populosa Rambla de Barcelona. Unos días antes, el ruso había visitado la Delegación del Gobierno acompañado de un asesor de lujo: Antoni Fernández Teixidó, diputado de CiU que poco después sería nombrado “superconsejero” de Trabajo, Industria, Comercio, Consumo y Turismo hasta que los nacionalistas perdieron el Gobierno, en 2003.
“Eduard conoció a Tetruashvili porque se lo presentó su superior, que entonces era subdelegado del Gobierno en Barcelona, Eduard Bonet”, manifestó a El Confidencial un amigo de Planells.
Comienza su buena estrella
En aquel tiempo, Planells era un funcionario de carrera con casi 25 años de servicio en la Administración. Formado en los Jesuitas, igual que su hermano, se licenció en Derecho y en Ciencias Políticas. En 1976, entró a formar parte del engranaje público como letrado del AISS, organismo de la Seguridad Social. De ahí, pasó al Inem, donde llegó a ser director provincial en Tarragona. Su buena estrella comenzaba a brillar, ya que un funcionario de la inspección de Trabajo, Ferran Cardenal, sería nombrado Gobernador Civil de Barcelona con el PSOE en el poder y éste lo llamaría para ocupar el cargo de secretario general.
“Es un funcionario de casta, con muchas tablas”, afirma un ex compañero suyo, que además añade que “era un buen profesional, tanto en el buen sentido como en el mal sentido, ya que ser buen profesional en la Administración significa que primas la burocracia”.
Con el cambio de Gobierno, el PP le mantuvo en el mismo puesto, ya que conocía todos los entresijos de la Delegación, donde vivía y se ahorraba buena parte de su sueldo de 80.000 euros anuales brutos: “le daban para vivir con mucha comodidad, pero no hacía ostentación ninguna”, añade la misma fuente.
Coordinador de Servicios Periféricos
En el verano de 1997, Planells fue nombrado Coordinador de Servicios Periféricos. A pesar de la confianza depositada en él, la entonces delegada del Gobierno, Julia García-Valdecasas, escogió como subdelegado a un hombre de su confianza, Eduard Bonet, al que fichó en la intervención de Hacienda, de donde ella provenía.
Planells tenía bajo su influencia a la policía nacional. Y a este cargo, se le añadía el máximo responsable del área de Extranjería, la más sensible de la Delegación, así como la más mediática por los continuos conflictos relacionados con las regularizaciones y la inmigración ilegal.
En ese contexto fue cuando le presentaron a Tetruashvili. “El asegura que sólo se vio dos veces con el ruso. La primera vez, Bonet le llamó al despacho y se lo presentó. Después, según me comentó, le ordenó hacer la carta de presentación para el consulado en Rusia y Tetruashvili pasó en persona a buscarla. Esa fue la segunda vez que lo vio y ya nunca más. Lo que dice es que su único error fue firmar la carta de su puño y letra, porque ahora lo vinculan con un supuesto mafioso. Pero insiste en que fue por órdenes superiores”, sostiene un íntimo suyo.
En el verano de 2005, el ruso fue detenido en el marco de la Operación Avispa, con la cual se desarticuló al clan Kutaiskaya, dirigido por Tariel Oniani, que logró huir. En la operación policial, se detuvo a 28 personas integrantes del grupo mafioso. La sorpresa saltó cuando registraron sus inmuebles.
En una caja fuerte, la policía halló el organigrama completo del grupo empresarial del ruso (en el que aparecía el diputado Fernández Teixidó como su asesor personal, así como el contrato que los vinculaba) y una copia de la carta que Planells había firmado años antes.
Cuando se filtraron las relaciones políticas de la trama rusa, Fernández Teixidó admitió en rueda de prensa que había sido asesor de Tetruashvili, mientras que Planells desmintió en TV3 que tuviese relación con la mafia rusa, aunque no despejó todas las dudas sobre hasta dónde llegaba su relación con el georgiano.
Repescado por el PSOE
Planells llevaba entonces dos años como subdelegado del Gobierno en Barcelona, ya que había sido nombrado para tal cargo el 30 de junio del 2004. Con la llegada del PSOE al poder, el nuevo delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel, hombre de confianza de Josep Montilla, lo había escogido porque “alguien le comentó que era el mayor experto en extranjería”, sostienen en fuentes cercanas al político.
Planells continuó en el puesto a pesar de las informaciones que se difundieron. Pero un mes antes de su detención, fue nombrado de forma discreta para un cargo ejecutivo en la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones. “Le dolió mucho que le relacionasen con la mafia y juraba siempre que no había cometido ningún delito, que sólo había hecho lo que le habían indicado sus superiores”, reconoce una fuente judicial de su entorno.
Su detención es calificada por fuentes cercanas a las investigaciones de “mediática”. La decisión del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu de dejarle en libertad dos días después corrobora esta idea. Pero en el sumario flota la duda de si la mafia rusa había conseguido una red de colaboradores directos y estables para blanquear sus actividades en España.
Planells ha negado todos los cargos que se le imputan (cohecho, prevaricación y falsificación) ante el juez y ante su círculo de amistades, al tiempo que ha excusado sus actividades y sus relaciones con los rusos como parte de su trabajo. Pero, como él decía genéricamente en muchas ocasiones, “en derecho, todo es opinable”. Ahora tiene la oportunidad de comprobarlo

No hay comentarios: